Lunes, 14 de
febrero de 2011 8; 13
Desde que
recuerdo que comencé a tener la idea de Dios fue
aproximadamente a los siete años cuando escuchaba de mi
madre “Dios te va a castigar”.
Después de eso
cuando me preparaba para hacer la comunión a los nueve
años en el catecismo me pusieron una idea que no me
gustaba nada. ”Dios Todo lo ve”, y mi pudor me llevo a
preguntarle a mi madre si también nos ve en el baño. La
respuesta fue si en todo lugar.
Ese dios que
no respetaba mi intimidad me gusto menos. Porque esa idea de
que veía cuando me bañaba era tremenda. En muchas
oportunidades mi hermanito hacia algo, rompía un objeto y
me culpaban a mi entonces yo me preguntaba ¿porque Dios no
le decía a mi madre la verdad? Porque yo me llevaba la
penitencia mientras mi hermano era mimado y le daban mas
permisos solo por que yo lo culpaba. Esas pequeñas cosas
me fueron poniendo en defensiva con Dios.
Luego cuando estuve pupila, con las monjitas mi perfil
siempre era bajo muy bajo porque siempre fui muy pacifica
por la cantidad de reglas que tenia mi pobre cerebro, que
para no despertar la ira de los Dioses trataba de no hacer
nada que no fuese permitido.
En ese colegio
tenían el lavadero donde iba toda la ropa del colegio
atendido por monjas, encargadas y allí enviaban a las niñas
que se portaban mal como penitencia, las encerraban en el
aparentemente eso no es castigo, Pero en el lavadero
estaba el azufrero conde se pasaban los túnicas de las
novicias para darle ese tono color azufre suavecito.
De mas esta
decir lo grave que es aspirar azufre , entonces yo me
preguntaba que hacia dios el que era omnipresente y estaba
en todo lugar con las monjas del azufrero un día se
olvidaron una niña un tiempo mas largo y estuvo mal. ¿Es que
dios no tenía relación con estas monjas que lo amaban?
Entre las
dualidades de mi vida ya se unía el asombro al miedo.
Me costo mucho
despertar en mi adolescencia a las cosas de la vida. Creo
que permanecí con un pie en el otro lado mucho tiempo más
que el debido, la vida me conducía y me pasaban cosas que no
comprendía por lo dolorosas y ahí no estaba Dios para
consolarme o mostrarme el camino.
Lo mas grave
de mi experiencia con el fue cuando mi hijo de ocho años
murió, donde estaba Dios que no lo ayudo a vivir en un mundo
donde había tanta gente que le hacia daño a otra gente, mi
hijo mayor mi primera experiencia se fue de la vida luego de
un día de enfermedad.
Y quede como
asombrada de las cosas dolorosas que vivía del mayor
desgarro del alma que puede vivir una madre y para colmo no
me sentía una buena madre, solo porque no sabia serlo el
nació a mis diecinueve años y no había nadie que me ayudara
en como debía ser.
Así se fue
gestando esta historia de mi Yo y Dios. El día de su partida
una mujer que no conocía dijo una palabra a otra “Esto es
karma “mi mente registro la palabra pero no la busque hasta
casi diez años después. Recién entonces me reconcilie con
ese Dios que me habían enseñado.
Cuando me di
cuanta que otros seres humanos tienen otros dioses y que en
el Cristianismo se le da mas valor a Jesús que al propio
Dios y además mucha gente no tiene en claro quien es quien.
Cuando estudie
religiones comparadas se me cayó definitivamente la idea y
recordé lo que me paso un verano a mis catorce años.
Estaba en la
terraza de mi casa. Se había encapotado el cielo de gris
pizarra pero la brisa era pesada cargada de humedad era
domingo y subí a la terraza a bajar la ropa antes que
lloviera.
La terraza
tenia dos niveles había como un escalón me senté y tire mi
espalda sobre el, el cielo cargado de nubes grises que
presagiaban una tormenta tremenda, De golpe mi mente o mi
alma me dijo Dios es eso un rayo, no es lo que la gente
cree.
Cuando baje se
lo dije a mi madre que me pego un cachetón, “No digas Eso
“fue su respuesta.
Ahí quedo mas
o menos la experiencia de niña .
Ly